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sábado, 8 de enero de 2011

Mary Wollstonecraft, primera feminista en reivindicar els drets de la dona

L'any 1759 nasqué a Londres l'escriptora i filósofa Mary Wollstonecraft, la dona que anys després escriuria la Vindicació dels drets de la dona (1792), el primer text que parlava de la igualtat entre homes i dones i que culpava les diferències que existien a la distinta educació que rebien els xiquets de cada gènere.

Wollstonecraft tingué una infància dura, en la qual son pare va malgastar tots els recursos econòmics que hi tenien i maltractava la seua muller quan tornava begut a casa. Als 17 anys va començar a guanyar-se la vida com a senyoreta de companyia, institutriu, modista i mestra, alhora que va començar a escriure i a destacar per la seua evident intl·ligència. L'escriptora va viure a Irlanda, França i Anglaterra. Contrària al matrimoni, va tindre dues filles de pares diferents: Fanny amb un escriptor estadounidenc, i Mary amb el filòsof i escriptor Godwin, amb qui anys abans s'havia casat en secret. Aquesta darrera filla deia de sa mare que era "un d'eixos éssers que només apareixen una vegada per generació, per a aportar a la humanitat un raig de llum sobrenatural. Ella brilla, encara que parega enfosquir-se i els homes creguen que està apagada, però es reanima de repent per a brillar eternament". 

Abans d'escriure el seu llibre més recongeut sobre els drets de la dona, escrigué l'any 1791 Vindicació dels drets de l'home, en el qual atacava l'aristocràcia i propugnava el republicanisme. Al referent als drets de la dona, Wollstonecraft atacava els polítics i educadors del segle XVIII, els quals recolzaven que la dona no tingués accés a l'educació. L'escriptora assegurava que les dones tenien un paper molt important en el sosteniment de la nació, i que per això tenien tot el dret del món a rebre una educació igual que ho feien els homes. A més, considereva que les dones havien de ser tractades com a "companyes" dels seus marits, en lloc de com a simples mullers.  

La feminista també demanava que les lleis de l'Estat s'utilitzaren per a acabar amb les tradicions de subordinació femenina i el resposabilitzava de crear una educació pública i gratuïta per a totes i tots, així com també d'ajudar aquelles dones que patien problemes amb les seues parelles. Accepta les idees de Rousseau sobre l'educació dels xics, però li semblen deplorables els objectius que vol aconseguir amb l'educació de les xiques: que estiguen ben preparades per a realitzar el seu paper d'esposes. Mary va més enllà: el que vol és que l'educació siga igual per a tots els éssers humans, independetment del sexe al qual pertanyen. 

La britànica també escrigué algunes noveles, entre les que podem destacar Maria, o les injustícies que pateix la dona (1797), on retrata el matrimoni com un malson i introdueix la qüestió del divorci, gens acceptat en aquella època. 
Amb la introducció de totes aquestes idees que tant radicals semblaven en aquell moment, Mary Wollstonecraft va iniciar una nova època en el discurs feminista. Ara, més de dos segles després, els arguments que va utilitzar l'escriptora són encara útils en moltes de les societats existents. En totes, a més, continua existint certa desigualtat en detriment de la figura masculina. Cal dir que s'ha avançat en l'aspecte de l'educació i que, almenys en els països desenvolupats, homes i dones reben una educació bastant més igualitària. Tot i això, queda molt camí a fer per tal de combatre els rols de la dona que fa tants anys Wollstonecraft ja intentava canviar.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Historias de esterilización forzosa

Historias de barbarie, de racismo y de marginación social alrededor del mundo, cuyas víctimas han sido, principalmente, mujeres, pobres y minorías étnicas.
“Recuerdo perfectamente el día que me esterilizaron contra mi voluntad porque lo que me hicieron me hace sufrir hasta el día de hoy. Ese día fue el 24 de agosto de 1996. Después de haber dado a luz a mi cuarta hija, me fui al centro de salud de Izcuchaca donde, luego de recibir la atención del médico, me dijo que ya no tuviera más hijos y que me hiciera el AQV (anticoncepción quirúrgica voluntaria). Le dije que no. Tonta, me decía, vas a tener más hijos y no podrías criarlos, me insistió, y mientras reposaba en una cama, una enfermera me aplicó una inyección que no sabía ni me dijeron que era anestesia. Cuando desperté tenía los pies y las manos atadas con vendas en la cama. Estaba inmovilizada. Pude ver que me estaban cosiendo los últimos puntos. ¡Qué me han hecho!, grité. Ya vamos a terminar, me dijo el médico. Y me puse a llorar. ¡Yo no quiero, yo no quiero!, grité desesperada. Pero el daño ya estaba hecho", cuenta a IPS Sabina Huillca, cuya esterilización a la fuerza fue realizada en Perú cuando entonces tenía 28 años y ahora, 41.

Como ella, otras 300.000 mujeres más fueron esterilizadas en Perú, entre las que más de 2.000 lo fueron de forma forzada: mujeres campesinas, pobres e indígenas, víctimas del programa de esterilización compulsiva de Alberto Fujimori entre 1996 y 2000. El programa de esterilización era presentado como un plan contra la pobreza que tenía como principal objetivo frenar la tasa de natalidad. En un principio se llevó a cabo la anticoncepción quirúrjica voluntaria, que sin embargo, poco tenía de voluntaria, ya que se fue aplicando a miles de mujeres que se negaban a ello, ya fuera a base de amenazas o llegando incluso a la violencia.


Estas operaciones no sólo violaban los derechos humanos de estas mujeres, omitiendo su voluntad y negándoles el derecho la reproducción, sino que además, las dejaban marcadas de por vida.

“Desde que me operaron hasta el día de hoy sigo sufriendo por lo que me hicieron a la fuerza. Dañaron mi condición de mujer. Desde entonces no pude cargar a mis hijos que eran pequeños, tampoco puedo realizar labores de campo, que es de lo que vivimos, y mucho menos estoy en condiciones de cocinar porque me vienen dolores horribles. Tengo dificultades para caminar, mi vida es un sufrimiento. Además, en la comunidad me tratan como una disminuida, porque en el pueblo una mujer que no trabaja se ve muy mal”, continúa Sabina Huillca para agencia IPS.

Actualmente, Sabina Huillca y muchas otras víctimas más, vuelven a buscar la esquiva justicia con una nueva demanda contra los responsables del plan. El 26 de mayo de 2009, el fiscal a cargo de Derechos Humanos, Jaime Schwartz, archivó un caso contra cuatro ex ministros de Salud del régimen de Fujimori (1990-2000) con el alegato de que las imputaciones habían prescrito, al considerar que los posibles delitos eran contra la vida, el cuerpo y la salud, y de homicidio culposo.

La parte acusadora, en cambio, había pedido juzgar a los acusados por un delito de genocidio y tortura. El Ministerio Público (fiscalía) ratificó le decisión de Schwartz, pese a la queja interpuesta por las víctimas y las organizaciones humanitarias que las asesoran legalmente. Ahora, la Asociación de Mujeres Afectadas por las Esterilizaciones Forzadas de Anta, una provincia andina del sureño departamento de Cusco, ha decidido poner nuevo cerco a la impunidad y presentar una nueva demanda, con una estrategia diferente, contra los responsables de la política de planificación familiar del de Fujimori.

El propio Estado peruano reconoció que bajo el plan se realizaron 300.000 esterilizaciones, de las cuales la Defensoría del Pueblo documentó con base en denuncias 2.074 casos forzados. Aún así, las estructuras de poder que protegieron a los autores de los hechos criminales siguen vigentes y en consecuencia eso les garantiza impunidad hasta el día de hoy, lo que implica una continuidad de la vulneración de los derechos de las mujeres afectadas por las esterilizaciones masivas y compulsivas.





Sin embargo, los países occidentales no se salvan del asunto. Esterilizaciones parecidas han tenido lugar también en países como Suecia, Francia, Canadá, EEUU, Suiza, Austria, Finlandia y Dinamarca.

En ésta última década, Suecia está haciendo un análisis de conciencia. Gracias a la publicación del libro El asesino del láser, de Gallert Tamas (que cuenta la biografía de un asesino sueco que se dedicaba a disparar inmigrantes con una pistola láser), Suecia está reviviendo y sacando a la luz algunos episodios de su historia, que muchos suecos preferirían olvidar.

En uno de estos episodios el protagonista es el programa de esterilización en el que 230.000 personas fueron esterilizadas entre 1935 y 1996 en un intento de crear no ya una sociedad mejor sino mejores ciudadanos, y cuyo debate, suscitado a finales de los años noventa, sacó a Suecia de su autocomplacencia.

Las leyes de 1934 y 1941 fueron votadas gracias a un consenso general entre el conjunto de los partidos políticos. La pasividad y el silencio del Parlamento y del Gobierno sobre las críticas lanzadas desde 1947 sobre esta política permitieron sin duda que [miles de] personas fueran esterilizadas a petición propia o sin su consentimiento durante los años sesenta y setenta.

Madres solas con hijos, depresivas, alcohólicas, marginales o tratadas de cáncer, las mujeres, que suponen el 99% de las personas esterilizadas en los últimos años, fueron las principales víctimas de la medida. La esterilización se les  imponía sobre todo como condición para salir del hospital tras un aborto o un internamiento psiquiátrico. El programa también afectó a las minorías étnicas (lapones y gitanos): víctimas de una marginación social sistemática no escaparon a las esterilizaciones.

Y todo ello, por razones de "higiene social y racial", de cohesión social, del interés colectivo, y en especial, la aplicación de teorías eugenistas y de preservación de la raza.


Lo peor de todo no es que se lleven a cabo programas como éstos que lo único que hacen es atentar gravemente contra los derechos inviolables de cada ser humano, sino que quienes los llevan a cabo sean los gobiernos. Sí, esas instituciones políticas cuyos dirigentes elegimos entre todos con la firme creencia de que lo que pretenden es mejorar su país, y no destrozarlo. Lo que se les olvida es que les elegimos como mandatarios, no como verdugos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

"Me gusta ser una zorra"

Así era el himno de las Vulpes –zorras en latín–, un grupo femenino de punk que llegó en los años 80. Este grupo, como La Polla Records o Eskorbuto, coincidió con uno de los momentos cumbre del movimiento punk en España. Sin embargo, el caso de las Vulpes, quienes reclamaban a gritos un sitio en la escena musical española, fue bastante especial.

Las Vulpes (y no Vulpess como comúnmente se les nombra debido a una confusión con la portada de un single del grupo) constituyeron el primer grupo punk femenino en España. Con frases como "prefiero masturbarme yo sola en mi cama antes que acostarme con quien me hable del mañana", estas cuatro jovenes de origen vasco rompieron moldes. Sin ellas mismas darse cuenta sus letras estaban escritas para oídos críticos que vieran en sus canciones una forma más de reivindicación y de feminismo. Quizá de una forma demasiado desgarradora, las Vulpes reclamaban a la sociedad el derecho de la mujer a hacer y decir lo que quiera sin que tenga por ello que ser despreciada o censurada. Su canción más conocida lo dice todo: "me gusta ser una zorra", ¿y qué?

La polémica no tardó en llegar, y es que eran unas jóvenes demasiado osadas para la sociedad que las escuchaba. Fue en el año 1983, en el programa Caja de Ritmos de Televisión Española, dirigido por Carlos Tena. Las Vulpes, ataviadas con prendas y peinados bastante llamativos, entonaron su canción estrella: "Me gusta ser una zorra", o más bien, su versión de I wanna be your dog, de Iggy Pop. ¿El resultado? La protesta de los sectores más conservadores de la sociedad española, capitaneados por el diario ABC y el Partido Demócrata Popular, que exigían la toma de medidas por parte de la dirección de Televisión Española por "semejante provocación". La cosa llegó hasta la Fiscalía General del Estado, que presentó una querella por escándalo público. Finalmente, Carlos Tena se vio obligado a dimitir y a cerrar su Caja de Ritmos; y la actuación de las Vulpes pasó, así, a formar parte de la Historia, sobre todo, del punk español.


Quizá no fueron las formas adecuadas, quizá no era suficiente el contenido... pero desde luego, sí eran buenas sus intenciones:
«Nos gusta ser como somos y pensamos que a nadie debe escandalizar que digamos que nos masturbamos, porque eso es natural, eso lo hace todo el mundo. Es más fuerte poner películas violentas u obligar a niños a seguir determinado tipo de religión»
Tras el escándalo subieron a la cima tan rápido como poco después fueron olvidadas en las páginas de los periódicos. Después de haber sacudido conciencias, el grupo se disolvió, hasta que 20 años más tarde se reunieron en un concierto homenaje a Guadalupe Vázquez, batería de la formación clásica, fallecida en 1993. Como despedida, tuvieron la oportunidad de grabar un disco en el 2005 con el sello Oihuka, bajo el título de "Me gusta ser".


Si tú me vienes hablando de amor,
que dura es la vida, cual caballo me guía
permíteme que te de mi opinión.
Mira imbécil que te den por culo.

Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay  cabrón!

Prefiero masturbarme, yo sola en mi cama,
antes que acostarme con quien me hable del mañana.
Prefiero joder con ejecutivos,
que te dan la pasta y luego vas al olvido.

Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay  mamón!

Dejando ahora mi profesión,
te pido un deseo de todo corazón,
quiero meter un pico en la polla
a un cerdo carroza llamado Lou Reed.

Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay  cabrón!

Disco de despedida de las Vulpes, "Me gusta ser", 2005.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Se cumplen cien años del acceso de la mujer a las universidades españolas


Han pasado cien años desde que la Gaceta de Madrid publicó la Real Orden de 8 de marzo de 1910 que autorizó el acceso de las mujeres a la Universidad en España. Aconteció tras ser nombrada consejera de Instrucción Pública Emilia Pardo Bazán, quien desde décadas venía luchando por la alfabetización y educación de las mujeres, y había afirmado en el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués de 1892 que “la educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues tiene por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión”. Esta orden derogaba otra Real Orden, del 11 de junio de 1888, que admitía la entrada de mujeres en la universidad como estudiantes privados, pero requería la autorización del Consejo de Ministros para su inscripción como alumnas oficiales. Este importante avance hacia la igualdad fue posible gracias a la tenacidad y decisión de algunas mujeres que decidieron rebelarse contra regulaciones injustas que impedían su acceso al conocimiento y su pleno desarrollo como seres humanos.

La incorporación de la mujer en las universidades españolas ha sido más lenta que en otros países de Europa, donde las mujeres adquieren este derecho entre 1850 y 1890. En el siglo XIX español, fueron muy pocas las mujeres que pudieron acceder a la universidad, y además tenían que hacerlo autorizadas por el Consejo de Ministros, o disfrazadas de hombre, acompañadas por el padre o marido o colocadas en la misma mesa del profesor. Además, eran muchas las trabas para la expedición de títulos, la colegiación y el ejercicio de la profesión. La mujeres que lograron ir a la universidad y ejercer de la carrera que habían estudiado fueron, sin duda, unas supervivientes.



A pesar de ser lenta, la ascendente incorporación femenina a la Universidad española constituyó una importantísima vía de emancipación y el acceso a profesiones hasta entonces inalcanzables. El acceso a la educación y la autonomía económica han sido y siguen siendo claves para el desarrollo independiente de las mujeres. Sin ninguna duda, la entrada a la universidad marcó un antes y un después en el desarrollo personal de éstas, y los avances que se han realizado en el ámbito universitario y científico, aun cuando sólo se cuenta con cien años dentro de una institución que tiene nueve siglos de existencia, han sido enormes y merecedores de reconocimiento.

La incorporación masiva de la mujer a la universidad fue también un factor muy importante para explicar el gran crecimiento de la economía española en la segunda parte del siglo XX, aspecto poco reconocido en nuestra sociedad actualmente. Según fuentes de El País, desde 1910 el número de mujeres en las universidades españolas ha aumentado rápidamente: representaban el 12,6% de los estudiantes en 1940, el 31% en 1970, el 53% en 2000 y el 54% en 2010. Su tasa de éxito es, además, mayor que la de los varones, y, por ejemplo, en el curso 2007/8 el 61% de los diplomados y licenciados fueron mujeres.

Actualmente está reconocido que el activo más valioso de una sociedad es su conocimiento, y que este es el que mejor explica su grado de desarrollo. El conocimiento depende totalmente de la educación de los ciudadanos del país, de la que el 50% viene determinado por la formación universitaria de las mujeres. Y aunque sea grande el camino que se ha hecho en este sentido, quedan todavía muchas barreras que destruir para poder avanzar. Porque el hecho de que las mujeres puedan ir a la universidad no lo es todo: para poder desenvolverse en ella con total naturalidad, como hacen los hombres, es imprescindible la corresponsabilidad de las tareas domésticas y los poderes públicos, y los medios en las universidades para que la maternidad no sea una limitación a la hora de estudiar. La lucha por la igualdad de género es clave para el progreso de los derechos humanos y el avance hacia una sociedad más justa. Para ello, el trabajo de todos los ciudadanos es muy importante; a pesar de que hace cien años se diera un paso tan importante como el de permitir la incorporación de la mujer en las universidades españolas, es largo el camino que todavía queda por recorrer en este sentido, y las mujeres que, como nosotras, tenemos la oportunidad y la suerte de poder acudir cada día a las aulas universitarias y desenvolvernos en ellas como cualquier hombre lo ha hecho siempre, tenemos un papel muy importante en ese largo camino.

domingo, 28 de noviembre de 2010

25 de noviembre - Día Internacional de lucha contra la violencia hacia la mujer.

Cada una era bandera...


Después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria), y Malleta, al chófer, Rufino de la Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas.
1960, Ciraco de la Rosa


Patria, Minerva y María Teresa fueron tres hermanas que lucharon por la libertad política y los Derechos Humanos. Eran de la República Dominicana y vivieron durante la dictadura de Rafael Trujillo. Tenían 36, 35 y 25 años cuando éste ordenó su asesinato; no luchaban por los mismos principios que el dictador -si es que éste los tuviera.


Patria, Minerva y María Teresa



El día de su asesinato se dirigían a casa después de ir a visitar a sus respectivos maridos a la cárcel de Puerto Plata, pues éstos ya habían sido arrestados por Trujillo. Corría el rumor de que un “accidente” les ocurriría durante el viaje, pero decidieron emprenderlo igualmente. Trujillo, quien las había conocido personalmente, ya sabía de sus reuniones clandestinas en contra del sistema; una fiesta en la que coincidieron con el dictador había vuelto peligrosamente visible la tendencia política de las hermanas y provocó que él investigara a fondo todos los movimientos de la familia.


El 25 de noviembre de 1960 fueron asesinadas las tres hermanas y Rufino de la Cruz, el conductor que las acompañaba.



El Día Internacional contra la violencia de género se declaró en Bogotá (Colombia) en 1981 y se escogió el 25 de noviembre en conmemoración de las tres hermanas. La ONU  reconoció oficialmente la fecha en 1999 y la instituyó como el Día Mundial por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas.

El pasado jueves Valencia se manifestaba por la misma causa. Jóvenes y adultos, grupos de estudiantes, trabajadores o madres y padres de familia se reunían en Parterre a las siete de la tarde e iniciaban una marcha hasta  la plaza del Ayuntamiento acompañados de pancartas, megáfonos y tambores.



En las pancartas se podía leer “Dones amb tots els drets”, “El silencio de los hombres nos hace cómplices; hombres contra la violencia de género” o “Dóna la cara pels bons tractes”. Un grupo, a su vez, decidió manifestar su desacuerdo con el Ministerio de Igualdad y realizó la marcha sujetando simbólicamente un ataúd para éste.




Fotos manifestación: Fuente propia

Isabel Cercenado y Lluïsa Cifre, que participan en el programa estatal pels bons tractaments y que forman parte de la asociación cultural ca revolta, nos explicaron en la manifestación cómo trabajan por la causa y cómo intenta cubrir su grupo la prevención de la violencia. La visita de éste está prevista para la segunda semana de diciembre en el campus de Tarongers, donde analizarán y explicaran cuál es la situación de la mujer en la actualidad.




Vídeo: Fuente Propia

Son muchas las asociaciones que combaten la violencia de género y trabajan por la igualdad entre hombres y mujeres.  Grupos autónomos, asociaciones culturales,  instituciones estatales o autonómicas, observatorios de publicidad sexista... Se intentan cubrir todos los aspectos en materia de desigualdad y aun así, todos conocemos la teoría, pero dejamos la parte de la concienciación a la sociedad en manos de las instituciones, como si la cosa no fuera con nosotros.

En realidad, cuesta un poco pensar cómo hacer para colaborar con la erradicación de las desigualdades entre hombres y mujeres, pero al estar tan expandidas, pronto se puede encontrar un hueco de actuación. La desigualdad va desde los chistes machistas hasta el uniforme de trabajo de algunas mujeres, pasando por el reparto de las tareas del hogar y la discriminación de los hombres a los que les gusta el color rosa. Es fácil. Si el maltrato o la discriminación se sufre cada día, cada día deberíamos combatirla.






Aquello que les pasó a Patria, Minerva y María Teresa fue también discriminación, y también les pasó a Juana, Antonia, Cristina, María, Pedro, Clara, Julia, Patricia, Claudia o Olalla. Puede pasarle a otras muchas. No es necesario ser Trujillo para discriminar ni tener mucho tiempo para intentar evitarlo.


 
 
Cantan a las Mirabal
Estaba Minerva?             Estaba
Estaba Patria?                Estaba
Estaba María Teresa?    Estaba
Estaban las Mirabal
encendido en cada pecho
        el dolor / la cruz
chorro de sangre los ojos
lágrimas de tantos huesos
cenizas de tantos muertos bajaban
por sus tres caras.
Era sangre de los mártires
        callados por el terror
        y la muerte.
Las tres amaban la Patria
        el tambor / la libertad.
Las tres rodaron / cada una
        era bandera.
Una bandera muy grande
que aprisionaba sus cuerpos
con la carne destrozada.
Donde flotan las banderas
lloran por la libertad Minerva/Patria/María Teresa.
"Que bellas en el tope" están
las hijas de Doña Chea,
madre de las Mirabal.
Aída Cartagena Portalatín
(1918-1994)


Las hermanas Mirabal


martes, 23 de noviembre de 2010

"Coser y cantar. Un dúo para máquina de coser Singer y voz"

No siempre se tiene la oportunidad de ver algo así. Una performance que además de ser protagonizada por una voz extraordinaria que no deja indiferente a nadie, sirve a su vez de autobiografía y de denuncia social de un abuso latente en el que todos participamos y que parece ser pocos conocen: el mundo de las maquiladoras o costureras explotadas que se oculta detrás de la industria de la moda.

En mi casa no había piano en el salón sino una enorme máquina de coser que sonaba todo el día. Mi madre, apurada entre las hijas, la sopa, el marido y el trajín de cada día, se ganaba la vida cosiendo, haciendo vestidos y enseñando a hacerlos. Los motóricos arranques, los rítmicos pedales, las aceleraciones y los deslices de la máquina de coser, son algunos de los sonidos que han acompañado mi infancia, así que Coser y Cantar es un homenaje a mi madre, es un reclamo contra la olvidada voz de las mujeres del costurar y es, en suma, una obra autobiográfica, que también podría formar parte de la biografía de muchas otras mujeres.” Así habla Montserrat Palacios de su propia obra que el pasado 19 de noviembre fue presentada en Elche en el Encontre internacional de performance i poesia fonètica. Homenatge a Miguel Hernández.

Montserrat Palacios, autora de esta performance, es etnomusicóloga, semióloga musical y cantante con una larga trayectoria profesional a sus espaldas. Su carácter emprendedor le ha llevado a dirigir El Lloc, un espacio hispanomexicano dedicado a las nuevas culturas y modos artísticos, y ha participado en improvisaciones y performances vocales con Eva Lootz, Empar Roselló, etc. Ha escrito los libros "Una mirada a la boca del son. Memoria histórica e identidad sonora de Quito, Ecuador, a través de sus campanas", "De lo dicho el silencio o la certeza y el desliz. La canción cardenche" y "La mosca tras la oreja. De la música experimental al arte sonoro", éste último realizado junto con Llorenç Barber, con quién además crea la performance sonora “Pomelo” de Yoko Ono.

En Coser y Cantar, lo que la artista pretendey logra, sin ninguna dudaes acercar al público al sufrimiento diario con el que han vivido siempre las costureras de los llamados “talleres del sudor”, obligadas a trabajar a destajo, a modificar sus horarios vitales y a soportar pésimas condiciones laborales a cambio de un salario ínfimo, sin seguridad social, contrato, ni prestaciones. Una situación que se da todavía en muchísimos lugares, como por ejemplo, México, país de procedencia de Palacios, y que naturalmente ha inspirado su actuación.

Sólo con una máquina de coser Singer como instrumento y la dosis necesaria de pasión y fuerza en la voz, Montserrat Palacios brinda la oportunidad al espectador de acercarse, aunque sea mínimamente, al dolor de las costureras mexicanas.





Como toque final a su inmejorable actuación, finaliza su performance con una proyección de imágenes reales realizada por La Ferida en las que se les pone cara a muchas de las víctimas de la industria textil.


Tras su actuación en Elche, Montserrat Palacios nos concedió una breve entrevista en la que nos cuenta de primera mano cómo ha vivido de cerca la explotación de las maquiladoras mexicanas, así como algunos aspectos más personales de su trayectoria profesional.






La mujer en la industria textil mexicana

En el caso de México, la explotación hacia la mujer en la industria textil ha tenido una historia un tanto particular.

Durante el terremoto de 1985 del que habla Montserrat Palacios en su entrevista, el sector de la maquila textil fue uno de los más afectados por la catástrofe. Se perdieron multitud de empleos y 1326 fábricas textiles quedaron inactivas, de las que 800 se encontraban en ruinas, y lo que es peor: alrededor de 1600 trabajadoras de la costura perdieron la vida.

En 1985, la situación de las costureras era crítica: 40.000 se quedaron sin empleo y sin ninguna protección ya que el 50 % de la producción se hacía en talleres clandestinos, sin ningún tipo de seguro ni contrato, y por lo tanto, ninguna garantía de que les fueran a pagar alguna indemnización. Fue entonces cuando las trabajadoras comenzaron a tomar conciencia de su situación y emprendieron una serie de acciones legales que sin darse cuenta contribuirían al desarrollo del sindicalismo en México.

Antes del terremoto, el 73% de ellas no sabía qué era ni para qué servia un sindicato, y el 89% estaba convencido de que el líder sindical estaba coludido con el dueño de la empresa. Pero el seísmo supuso un punto de inflexión en toda esta situación:

“La palabra explotación no existía en mi vocabulario, antes del terremoto del 19 de septiembre yo no tenía conciencia de explotación o no explotación. El 85 fue para mí un antes y un después en mi vida. Si no hubiera ocurrido el terremoto seguiría yo muy campante, conforme con que me dieran trabajo. Pero el salto que me hizo dar esa tragedia fue mayúsculo”. 

Así describe Evangelina Corona cómo recapacitó tras la tragedia en su libro autobiográfico Contar las cosas como fueron, en el que publica sus memorias como mujer y como costurera explotada. Sería Evangelina Corona quien, junto con otras costureras, fundaría más tarde el Sindicato de Costureras 19 de Septiembre.


El surgimiento del Sindicato de Costureras 19 de septiembre no fue casualidad, sino conciencia y necesidad de cambio. El salto cualitativo, expresado tras los trágicos acontecimientos de 1985, sumó a miles de personas en la lucha por mejorar las condiciones laborales de la mujer en México. Pero ya no resulta extraño encontrar más ejemplos en cualquier parte del mundo que también deriven en luchas y protestas, con el fin de acabar con la discriminación de género en el trabajo.

Sin embargo, y aunque todavía quede mucho por hacer, un paso importante ya se ha dado y es que todo es más fácil cuando es la mujer la que toma conciencia y es partícipe, cada vez más, de la lucha contra su propia opresión.



Todos los videos de esta entrada son de elaboración propia.

martes, 16 de noviembre de 2010

"Guia de la bona muller": un clar exemple de com concebia el franquisme la figura de la dona

La dona ha sigut considerada des de fa molt de temps una sotmesa a l'home i, en concret, al marit. Diverses són les raons i explicacions que s’han donat per a justificar el fet de que la dona haja de ser inferior o haja d’estar al servei de la figura masculina; cap amb sentit, evidentment. 

A la primera meitat del segle passat, tant a Espanya com a la majoria de països d’Europa i Amèrica, les dones van anar prenent veu i participació en la societat. Algunes fins i tot ja ho havien fet abans. Però particularment a Espanya aquest procés de llibertat femenina es veu aturat pel fenomen de la Guerra Civil i el franquisme, que tanca el país en un “forat negre” durant 40 anys. El model de família que es pretén des del poder i que s’intenta transmetre a la població durant aquesta època és exportat d’Amèrica del Nord. És el model de la família correcta i perfecta, amb un pare que treballa a l’oficina, uns fills ben educats i poc conflictius, i una dona que fa de mare, de muller, de cuinera, de netejadora i de molts altres rols gens fàcils alhora, que la majoria donen per entés que ja queden inclosos dins la paraula “dona”. 

És en aquest context que apareix a la dècada dels 50 una “Guía de la buena esposa”, que diu a les dones com han de comportar-se amb els seus marits. Aquestes imatges són l’exemple més clar del concepte de muller que es transmetia a Espanya fa tan sols seixanta anys:














sábado, 16 de octubre de 2010

Un poco de historia...

Siempre se ha dicho que el violeta es el color que mejor representa a la mujer; y no en vano, ya que el origen de esta tradición tiene, como todas, una historia:


"...Se dice que un 8 de marzo de 1908, las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York, iniciaron una huelga decididas a mejorar sus condiciones de trabajo. La huelga tenía como fin reducir a 10 horas la jornada de trabajo e impulsar los derechos laborales de las mujeres para lo que se encerraron dentro de la nave, con el objetivo de presionar a los dueños de la empresa. A pesar del empeño que pusieron y el caracter emprendedor que todas ellas mostraron en su protesta, sus quejas no fueron escuchadas. Los dueños de la fábrica textil optaron por la solución más rápida, cruel y despiada: prendieron fuego a la nave, aún con sus empleadas dentro.
Algunos cuentan que el uniforme que llevaban las trabajadoras era de color violeta; otros, que se tomó el violeta como símbolo del feminismo porque era el color de las telas que estaban tratando en ese momento; y otras versiones —quizá algo románticas— afirman que era la tonalidad del humo que desprendía el incendio..."


Sin embargo, sea cual sea el motivo de que el color violeta constituya uno de los símbolos del género femenino, nuestro blog estará escrito con la tinta de este color.
De ningún modo pretendemos hacer un blog estrictamente feminista que ensalce sólo las virtudes de la mujer y que menosprecie la figura masculina, sino un blog que promueva, ante todo, la igualdad, y que cuente temas actuales —y otros no tan actuales—, inspirados de una forma u otra, en la mujer. Un blog escrito con la tinta cargada de ganas de contar historias reales que hablen de esa pieza tan imprescindible en el mundo en que vivimos y que desgraciadamente, no son pocas las veces que necesita de un altavoz para ser escuchada.


Violeta será todo aquello que queramos decir,
todo aquello que queramos ser.